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´La danza tiene un futuro muy incierto por los recortes presupuestarios´

La coreógrafa ilicitana Cristina Andreu vuelve el domingo a Elche con un espectáculo que ya se presentó en 2007 en el Gran Teatro y que ahora llega a L'Escorxador, un centro que se ajusta a la perfección a la propuesta. Fuente: informaciones.es

¿Por qué presenta nuevamente "Malajes" en Elche?
Éste es un espectáculo rodado que se estrenó en 2007 en el Gran Teatro, aunque no se ajustaba bien a un espacio pensado para el teatro a la italiana. Es un montaje que ha disfrutado, por decirlo de algún modo, de muy buena vida y que sólo estuvo un sólo día en Elche. Me apetecía volver a mi ciudad con él y creo que L'Escorxador es perfecto para esta propuesta. "Malajes" es el único espectáculo de la compañía en el que yo no estoy en escena y que me ha permitido practicar la dirección, lo que me hace posible hablar de manera más objetiva.
¿Qué es lo más llamativo del montaje?
Es un espectáculo que es fiel a los parámetros de trabajo de la compañía, donde el movimiento es el medio para materializar el pensamiento, la acción, la construcción de personajes. En "Malajes" el movimiento no es un elemento aislado de la composición. Hay mucha interpretación y el texto se emplea como transimor de ideas y sugerencias. Es la esencia de un trabajo global.
¿Es un espectáculo con mensaje?
Tiene una dramaturgia clara, recrea un espacio de tránsito entre la vida y muerte en el que coinciden los cuatro personajes en el mismo lugar, cada uno con una historia que lleva implícita en sí mismo. Hay una relación entre todos los personajes de forma primaria y que es extrapolable a lo cotidiano, aunque se trata de forma irónica, con mucho de real y de irreal, que se ensambla a través del cuerpo y con una construcción coreográfica.
¿La danza también es sensible a la crisis?
Flota en el ambiente la necesidad de crear arte, de construir, algo que está por encima de la coyuntura, pero lo cierto es que la danza está en recesión, está sufriendo un retroceso brutal.
¿En qué se traduce?
En un descenso muy notable de las programaciones debido a las restricciones de los presupuestos de las entidades públicas que en ocasiones desaparecen por completo. Eso lleva a pensar que hay que plantearse la dinámica de otra forma porque el futuro que se presenta es muy incierto. Antes ya era complicado mantener el nivel, pero los recortes plantean un futuro incierto para la danza que no sé cómo va a subsistir. Ya era un milagro que funcionasen hasta ahora las compañías, pero si desaparecen las partidas presupuestarias tendremos que volver a ser todos amateurs.
¿Eso significa que peligran los espectáculos de danza profesional en los espacios escénicos?
Es un mal momento para hacer previsiones, éste es un momento incierto, en el que probablemente habrá que agudizar el ingenio.
¿Cuál es el nivel de los bailarines españoles?
La mayor parte de los mejores bailarines han emigrado al extranjero porque aquí no hay espacios ni posibilidad de desarrollarse. La formación es muy buena, pero hay dificultades para trabajar y hacerse un hueco y la mayoría está fuera.
¿Se siente el bailarín arropado por el público?
La danza siempre ha sido una asignatura pendiente. La danza nunca ha terminado de encontrar su lugar. Hay que intentar hacer más cómplice al público.