«Que me recuerden como alguien que lo dio todo por la danza»

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Lunes 08 de Febrero de 2010 13:24

 Víctor Ullate (Zaragoza, 1947) es el bailarín que más escuela ha hecho en España. Pero quizás España sea el país que menos valore una labor así. Fuente:larioja.com

A la espera de que se recupere el proyecto de creación de una Compañía Nacional de Danza Clásica, él continúa forjando talentos en su propia escuela y su propio ballet, que hoy actúa en el Bretón de Logroño. Samsara, estrenada en el 2006, es quizás su obra cumbre, una coreografía de influencia oriental tanto estética como espiritual en un momento de madurez en el que Ullate se muestra convencido de que el sentido de su vida ha consistido en aportar al mundo un poco de belleza.

-¿Qué ha significado Samsara en su carrera?
-Ha sido el broche. Yo creo que me consagró como coreógrafo. Cuando las cosas se hacen con el corazón y sintiendo tanto, salen bien.
-No es frecuente en un ballet aludir a problemas sociales y reflexionar sobre la solidaridad.
-Yo quise hacerlo porque viví un momento muy difícil y me prometí que si salía de ésa iba a hacer muchas cosas por los demás.
-Ha encauzado esa inquietud social a través de su fundación.
-Es lo que intento ayudando a formar en la danza a niños que no tienen recursos. Mi fundación promueve un ballet mestizo en Alcorcón, un ballet joven en Alcobendas... Va dando sus frutos.
-En Samsara quiso plasmar el ciclo de la vida y la muerte precisamente tras sufrir un infarto.
-Es que en esos momentos te das cuenta de lo rápido que pasa el tiempo y cómo lo desaprovechamos. Simplemente quise transmitir a través de la danza, que es mi modo de expresión, lo que sentí al estar en un quirófano temiendo que todo se podía acabar.
-Se inspiró en Oriente; de hecho samsara es un término budista.
-Pensé en tanta gente desgraciada que hay en el mundo, en el sufrimiento que padecen y en la felicidad que, en cambio, son capaces de sentir. En India, sobre todo, me rebelé contra mí mismo; volví muy cambiado.
-Ellos no tienen ni lo más necesario y nosotros, en cambio, nos preocupamos por cosas como la belleza, como la danza.
-Pero también a través de la danza puedes contar este tipo de cosas.
-Los bailarines tienen mas bien fama de ególatras, ¿no cree?
-Los bailarines también son gente muy generosa; lo dan todo a cambio de un aplauso. Se baila como se es: si eres generoso, bailas con generosidad; no te puedes guardar nada, como un libro abierto. Entonces disfrutas con lo que haces.
-¿Es lo que pide a sus bailarines?
-Siempre les digo: bailad y sentid esa felicidad que yo he sentido bailando. La vida es para eso.
-Se dice que Samsara tiene algo de homenaje a su maestro Bèjart. ¿Es también su legado?
-Es un legado sí. El homenaje a Maurice se lo hice más en el solo Après Toi (en Beethoven). Tuve la suerte de ser alumno directo suyo, casi como un hijo. Por eso yo lo recuerdo casi como a un padre.
-¿Cómo quiere ser recordado?
-Que me recuerden; eso ya es importante. Que me recuerden como alguien que lo dio todo por la danza. La danza es mi vida.
-¿Orgulloso de su cantera?
-Si se conoce España es por la escuela de ballet de Víctor Ullate. Eso me halaga y me llena de tranquilidad, porque ha sido siempre mi preocupación: España no tenía escuela, ni estilo, ni forma; ahora sí. La gran Lucía Lacarra, Tamara Rojo, Ángel Corella, Joaquín de Luz, Carlos Pinillos... hay muchos grandes bailarines de la escuela Víctor Ullate que están de estrellas en las principales compañías del mundo.
-¿Echa de menos una mejor relación con alguno de ellos?
-Hay bailarines maravillosos que me escriben a menudo, como Joaquín, Lucía, Carlos, Itziar Mendizábal, Fernando Carrión... Me tienen un gran cariño. Es cierto que hay alguno que otro que... ellos sabrán. Allá cada cual con su conciencia. Yo soy muy generoso y sigo haciendo bailarines.
-¿Cree estar contribuyendo a popularizar un arte elitista?
-La primera vez que me presenté como director del Ballet Nacional, en Sevilla, tenía 21 bailarines y 18 espectadores, pero no suspendimos la función porque nos propusimos hacer felices a aquellas 18 personas que habían venido a vernos. Ahora llenamos teatros. No han sido en vano todos estos años.
-¿Algo que reprochar a España?
-Nada. Yo estoy aquí porque quiero estar aquí y soy feliz aquí.
-¿No siente que la danza, la cultura en general, merecen más?
-Siempre ha sido la hermana pobre, pero hay voluntad política y saben que es necesario hacer una Compañía Nacional.
-¿Seguirá usted en ese proyecto?
-Lo importante es que se haga. Y si me eligen a mí como director haré todo lo posible para que esa compañía sea el orgullo de España y de Europa. Y si no, pues seguiré en mi compañía. La vida hay que tomarla como llega: el pasado está muerto y el futuro está por llegar; hay que vivir el presente.